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Reemplazo total de rodilla

 


¿Qué es el reemplazo total de rodilla?


Durante la cirugía de reemplazo total de rodilla, las superficies de las zonas óseas que se restriegan entre sí se remodelan y se sustituyen por implantes metálicos y plásticos. Mediante unos instrumentos especiales de alta precisión, normalmente el cirujano elimina las superficies dañadas de los tres huesos. Luego fija los implantes en su posición.

La superficie del hueso superior se sustituye por un componente metálico redondeado que se asemeja en gran medida a la curva del hueso natural. La superficie del hueso inferior se sustituye por un componente metálico plano que contiene un bloque plástico de polietileno de altísimo peso molecular, el cual hace las veces de cartílago. La superficie inferior de la rótula puede ser reemplazada por un disco redondo plástico del mismo polietileno.

 

 

¿Cómo me entero si necesito un reemplazo total de rodilla?


Su cirujano ortopédico le hará un minucioso examen de la rodilla, que incluirá una prueba de la amplitud de sus movimientos, para ver hasta dónde puede flexionarla y extenderla. También evaluará si usted tiene deformidades en las piernas, que pueden manifestarse en forma de afecciones, como piernas en forma de arco o de tijera. Se le pedirá que camine, se siente y posiblemente suba y baje unos cuantos peldaños.

Su cirujano le hará también muchas preguntas para determinar su historial clínico, e indagará sobre sus lesiones, infecciones y otros trastornos que usted puede haber tenido en el pasado. Le preguntará cuáles medicamentos está tomando y, por supuesto, le pedirá que describa su dolor de rodilla.

Por último, el cirujano tomará radiografías que luego usará para hacer más evaluaciones del estado de su articulación de rodilla. Si usted decide someterse a la cirugía de reemplazo total de rodilla, estas radiografías le servirán al cirujano para seleccionar el mejor tipo y tamaño de rodilla. Si usted decide someterse a la cirugía de reemplazo total de rodilla, estas radiografías le servirán al cirujano para seleccionar el mejor tipo y tamaño de rodilla artificial para usted.

De acuerdo con los resultados de este examen, el cirujano determinará si usted es candidato para un reemplazo total de rodilla. Aunque se practica con mucha frecuencia, el reemplazo total de rodilla es una intervención quirúrgica mayor que debe considerarse sólo cuando no quede ninguna otra alternativa de tratamiento. Hay tratamientos más conservadores que usted y su cirujano deben evaluar; por ejemplo, medicamentos orales o inyecciones para el dolor y la inflamación, fisioterapia u otros tipos de cirugía.

La decisión final sobre si le conviene hacerse la cirugía de reemplazo total de rodilla dependerá de usted, así que es importante que comprenda los riesgos que esta operación acarrea. Hay complicaciones que pueden presentarse durante o después de la cirugía, entre éstas: infección coágulos sanguíneos, neumonía, aflojamiento de la prótesis y daños en los nervios. Su cirujano contestará todas las preguntas específicas que usted tenga sobre estos riesgos.

 

 

¿Qué implica hacerse una cirugía de reemplazo de rodilla?


Antes de la cirugía

Si usted y su cirujano deciden que le conviene hacerse un reemplazo total de rodilla, se fijará una fecha para su operación. Podría ser necesario hacer varios preparativos para la cirugía. Por ejemplo, su cirujano podría pedirle que se haga un reconocimiento con un internista o con su médico de cabecera.

Ya que es probable que necesite transfusiones de sangre durante la cirugía, tal vez le interese donar una o dos unidades de su propia sangre (si su cirujano piensa que es necesario). Podrá donar una unidad por semana antes de la cirugía.

 

Durante la cirugía

El día de la cirugía le insertarán un pequeño tubo en el brazo (sonda intravenosa), que se usará para administrarle antibióticos y otros medicamentos durante la operación. Luego lo llevarán al quirófano y le pondrán anestesia. Una vez que surta efecto, le frotarán la rodilla con una solución especial para esterilizarla. Para comenzar la cirugía, le harán una incisión sobre la rodilla a fin de exponer la articulación. Cuando los huesos estén completamente al descubierto, el cirujano utilizará guías e instrumentos especiales de alta precisión para extirpar las superficies dañadas y remodelar los extremos de los huesos en preparación para aceptar los implantes.

Luego se fijan los implantes a los huesos y posiblemente se hagan ajustes de los ligamentos que rodean la rodilla, para optimizar la función de la articulación. Cuando esté satisfecho con el ajuste y la función de los implantes, el cirujano cerrará la incisión.

Es posible que le inserten un tubo especial en la herida, con la finalidad de drenar los líquidos que se formarán naturalmente en el sitio quirúrgico. Luego le pondrán una venda estéril y lo llevarán a la sala de recuperación, donde será objeto de vigilancia estricta. Su operación tardará entre una y tres horas, dependiendo de sus circunstancias individuales.

 

Después de la cirugía

A medida que pasan los efectos de la anestesia, usted irá recuperando el conocimiento poco a poco. Lo acompañará una enfermera, que podría pedirle que tosa o respire hondo para ayudar a despejar los pulmones. También le darán calmantes para el dolor. Cuando haya despertado del todo, lo trasladarán a su habitación del hospital. Pasará varios días con la rodilla hinchada y adolorida.



¿Qué puedo esperar despues de la cirugía?


Cuando esté de vuelta en su habitación del hospital, usted iniciará un programa de rehabilitación del hospital, que le ayudará a recuperar la fuerza, el equilibrio y la amplitud de movimientos de su rodilla. Este programa, elaborado especialmente para usted, puede incluir el uso de una máquina de movimiento pasivo continuo, que le mueve la pierna automáticamente para impedir que se entiese.

Su fisioterapeuta le ayudará a practicar los ejercicios apropiados. Unas 24 horas después de la cirugía, probablemente le pedirán que se ponga de pie; dentro de las 34 horas subsiguientes, usted comenzará a dar unos pasos con ayuda de un andador.

Cuando su cirujano decida que usted se ha recuperado lo suficiente, le darán de alta. Es probable que tenga que permanecer hospitalizado unos tres días después de la operación. Existe la posibilidad de que lo trasladen a un centro de enfermería por unos cuantos días más, si su cirujano lo ordena. Normalmente le quitarán los vendajes y los puntos antes de que usted salga del hospital.

En su casa, tendrá que seguir haciendo ejercicios; su fisioterapeuta le enseñará a cuidarse en su hogar, y tal vez siga trabajando con usted.

A las seis semanas de cirugía, la mayoría de los pacientes están en capacidad de caminar con un bastón. Es probable que usted se sienta lo suficientemente bien como para maneja automóviles siete u ocho semanas después de la operación.

En la mayoría de los casos, una operación exitosa de reemplazo total de rodilla le aliviará el dolor y la rigidez, y le permitirá reanudar muchas de sus actividades diarias y normales. Pero incluso después de haberse recuperado por completo de la cirugía, seguirá teniendo algunas restricciones. En las actividades diarias normales no se incluyen los deportes de contacto ni los movimientos que esfuerzan demasiado sus rodillas. Aunque es posible que el segundo implante sea tan eficaz como el primero.

 

 

¿Por qué me duele la rodilla?


La articulación de la rodilla está compuesta por tres huesos. El fémur (hueso del muslo) se apoya en la parte superior de la tibia (hueso de la espinilla); cuando se dobla o endereza la rodilla, el extremo redondeado del fémur rueda y se desliza sobre la superficie de la tibia, que es relativamente plana. El tercer hueso recibe el nombre de rótula o patalea, y está adherido a los músculos que permiten enderezar la rodilla. La rótula actúa de palanca para reducir el esfuerzo de estos músculos.

En una rodilla normal sana, las superficies de los huesos que confluyen en la articulación son lisas y duras. Una carpa de tejido amortiguador denominado cartílago evita el contacto directo entre estos huesos. Esta fuerte capa de tejido permite que los tres huesos se muevan sin fricción ni desgaste de sus superficies.

Sin embargo, si este cartílago se daña o se desgasta, los huesos se restriegan entre sí; este roce constante causa fricción, dolor y, con el tiempo, deterioro de las superficies óseas. Las causas más comunes de daños al cartílago son los diversos tipos de artritis. No hay medicamento o tratamiento alguno que permita regenerar el cartílago dañado.

 

Este folleto está destinado a proporcionar una descripción general de la cirugía de reemplazo total de rodilla, y no pretende promocionar este tipo de intervención ni instruir sobre los preparativos preoperatorios o el proceso de recuperación postoperatoria.